01 agosto 2010

GPSS en letras

“… no se trata de encontrar nuevas respuestas para viejas preguntas,
sino nuevas preguntas para viejos problemas…”
Rolando García Investigador argentino, uno de los fundadores del CONICET


A través del Instituto de Estudios sobre Estado y Participación (IDEP), y en el marco del Convenio suscripto con el Ministerio de Salud de la Provincia hace casi 3 años, ATE Buenos Aires sigue apostando a la posibilidad de desplegar distintos procesos de capacitación y formación en SALUD. A aquella primera propuesta de la Tecnicatura en Enfermería sede La Plata, la Capaci-tación en Servicio para Enfermería, y los talleres de Salud Laboral, se le agregaron sucesivamente nuevos desarrollos: nuevas carreras de Enfermería Profesional (La Pla-ta, Esteban Echeverría, La Matanza, Gral. Pacheco, San Nicolás, mar del Plata), y el curso Permanente en Gestión de Políticas Socio Sanitarias que ha integrado Niveles Básico e Intermedio en La Plata, Avellaneda, Moreno, Quilmes y San Nicolás. La visión y la postura pública de ATE/CTA respecto de la “Salud” es una marca fra-guada a través de años de lucha, de organización, y de investigación; del esfuerzo y el aporte en fin, de cientos y cientos de compañeros que en distintos roles y desde hace muchos años, instituyeron ese “sello”.
Decir ATE/CTA referido al tema “Salud” es sinónimo de defensa inequívoca del Sistema Público; también de la visión que vincula a las condiciones sociales de las personas con la inequitativa suerte de enfermar o morir; de la reivindicación de los trabajadores del sector como sujetos imprescindibles y estratégicos de la “tecnología” sanitaria; de la Salud como Derecho; de la dignidad de las personas como contracara de la atención deshumanizada y tributaria de la industria de la enfermedad… Por eso y como solemos repetir, la Asociación Trabajadores del Estado no es un ámbi-to académico más: por el contrario agrega valor social y de ruptura con aquella con-cepción que entiende a la salud como una mera obligación individual; encierra entonces la enorme posibilidad de incrementar el “capital social” en un “PROYECTO DE SALUD COLECTIVA DE LOS TRABAJADORES”; si se entiende dicho capital como la capacidad organizada y consciente de un grupo en favor de la mejora progresiva de sus condiciones de vida, lo que no puede estar disociado de la lucha por el ejercicio de otros derechos sociales articulados.
Las actividades que se vienen desarrollando a lo largo y ancho de la Provincia en éste sentido (cursos, charlas, documentos, proyectos de investigaciones aplicadas, etc.), intentan espejar esta visión, y tributar de la manera más cabal, esa historia de hombres y mujeres cargada de compromiso y testimonio. Así, intentamos generar desarrollos pedagógicos desde la ideología de la formación participativa y democrática, las producciones colectivas de conocimientos, y la re valorización y re jerarquización de saberes que no provienen solamente del circuito formal de producción de conocimientos. En cada Hospital, en cada Unidad sanitaria, en cada disciplina, en cada paciente, en cada vecino, hay un saber que puede y merece ser capitalizado. Y nos proponemos, momento a momento, poner aquellos instrumentos, la producción de saberes, las actividades docentes, las investigaciones y demás, al servicio de la recuperación del pensamiento y la práctica emancipatorios, en términos de “capital” social implicado para un proceso de cambio, desde una perspectiva abrazadora y un recorte de la realidad sino integralizándola; pero
fundamentalmente conectada con el bien común. Además, por primera vez y a través de ese Convenio, asistimos en un marco de máxima formalidad institucional, al abordaje de un proceso colaborativo y cogestio-nado con el Ministerio de Salud. Esta máxima legalidad, instala a ATE en el plano de la Política Pública, y allí los compromisos se multiplican. Porque ya no sólo debemos es-pejar en versión pedagógica, la visión y la historia de ATE/CTA, sino que nuestro obstinado estilo de ser parte del debate público con una actitud propositiva, nos obli-ga a “demostrar” qué tipo de políticas públicas somos capaces de protagonizar. Los trabajadores no habitamos el imaginario social del “saber”. Para nosotros, el sis-tema nos tiene previsto otro lugar: el “yugo”, el sacrificio, la mal paga, la obediencia; a lo sumo la protesta; en lo posible con bombo, olor a chivo y comiéndonos las “S”. Ya en las calles de 1945 había tronado el “ALPARGATAS SI, LIBROS NO”. Dice JP Feinman al respecto “… en la Universidad están los libros. Los libros, por consiguiente, no eran para los obreros. Eran para los estudiantes, para los hijos de las clases acomodadas. Los libros los agredían. Los libros eran, para ellos, un lujo de clase, un lujo inalcanzable… ¿qué factor de identificación tenía el pobre migrante que acababa de llegar del campo, el cabecita que sólo recibía el desdén de los cultos? Lo suyo era la alpargata. Entonces dijeron: alpargatas sí. La consigna, en suma, decía: nosotros sí, ustedes no. O más exactamente: Nosotros, los que usamos alpargatas, sí; ustedes, los que leen libros, no… Era un enfrentamiento de clase y hasta de color de piel.” FEINMAN, J. P. (2007) “Peronismo. Filosofía política de una obstinación argentina”. Suplemento especial del Diario Página/12. Tenemos que quebrar ese imaginario y ese rol incluso para nosotros mismos. Debemos repechar el camino de reconocernos como sujetos de saber, para vernos como sujetos de opinión, y sujetos de poder. La idea de la inexorabilidad, del no se puede, a lo sumo es contradecido desde la misma ideología dominante, desde el culto a la técnica y a las estrategias de gestión, entendidas éstas como "gestión de lo que hay" y expulsión definitiva de la noción de cambio y transformación del debate teórico y conceptual. Para nosotros en cambio, el desafío es, de hoy pensando en mañana, recuperar y for-talecer ese “sujeto social”, gestando ciudadanía en clave de recuperación del derecho a la Salud, y vertebrando un pensamiento y una práctica en clave de emancipación. El fin último sigue siendo contribuir a forjar hombres y mujeres que se asuman como sujetos de cambio. Así concebido el proyecto pedagógico, las actividades relacionadas con el conocimien-to, la información y la reflexión, sobre la compleja causalidad de los temas ligados a la salud colectiva por parte de los trabajadores, hace que esas acciones y los abor-dajes, sean más un proceso político que una actividad basada exclusivamente en el “conocimiento experto”, es decir meramente tecnocrática. Pero nótese que decimos “intentamos”, “nos proponemos”, “tratamos”, “contribui-mos”… Obstinadamente dudamos de lo que hacemos; no de la VISION; no del PRO-POSITO; sí de los dispositivos; sí de los instrumentos. “Caminando preguntamos” dice una de las máximas zapatistas… Porque no nos interesa el “COMO SI…”. No nos alcanza con contar alumnos sentados, establecer porcentajes, entregar certificados… La devastadora hegemonía positivista de los modelos imperantes en la Salud, en las Políticas Publicas, en los modelos pe-dagógicos, en el Saber, en la Gestión, etc., apelan a esas formulas de planificación y evaluación. Y para ello, nos interpelamos de manera permanente; no nos untamos con ninguna pasta de pedantería intelectualosa, ni formulamos ninguna rutina pedagógica carente de revisiones. Intentamos mantener activa aquella “curiosidad epistemológica" de la que nos hablaba Paulo Freire. Nos resuena una frase del investigador argentino Rolando García, uno de los fundado-res del CONICET, que dice que “… no se trata de encontrar nuevas respuestas para viejas preguntas, sino nuevas preguntas para viejos problemas…” Y cuáles podrían ser algunas de esas preguntas…? Podríamos proponer solo algunas… En qué punto de TODA esta trama se ubica y en qué radica la “oferta” de capacitación en Salud de ATE? Dicho en otras palabras… ¿La formación en Salud en ATE Provincia de Buenos Aires… para qué? Para quién? Porque, a ésta como a otras formas de crecimiento, le llegan los momentos de las preguntas, la edad de los “por qué?” y los “para qué?”. Según dice Mario Testa el su-jeto deja de ser caótico cuando puede organizarse y de los POR QUÉ institucionales pasa a los PARA QUË organizacionales. Le sirve al Ministerio de Salud? Acaso sus autoridades están observando y evaluando con atención y rigurosidad este proceso, abiertos a rever la política de formación de RRHH oficial, a todas luces y desde hace tiempo, fragmentaria, biologista, y hospita-locentrista? Si así fuere, nos encontrarán llenos de honestidad intelectual, y voluntad de co gestionar este proceso de formación, para verificar su verdadera eficacia. O será que le basta (al Ministerio) con una firma y una asignación de recursos una vez al año, en el marco de una convivencia política? Si fuere así, corremos el riesgo de habitar un espacio público junto al Ministerio, emulando aquellos matrimonios envejecidos, sin preguntarnos casi nada, sin esperar casi nada el uno del otro, operando una especie de cotidiana ritualidad sin alma. Aporta en perspectiva esta propuesta, al Sistema de Salud? Está en marcha una contra reforma que desmonte los circuitos más substanciales de tanta década del noventa, tanto Menem, tanto Ginés, tanto Passaglia? O podemos seguir hablando de versiones más o menos descarnadas de la tan mentada crisis del sector, en términos de falta de centralidad en las políticas de Estado. Ha habido algún intento, antes o ahora, de re-montar ese lastre de los 90? Hablamos de la matriz segurista, el Estado vaciado de políticas sustantivas, la desarticulación estructural del Sistema, los Subsectores y las jurisdicciones, la ausencia absoluta de procesos anticipatorios a la enfermedad, algunos personajes del sindicalismo procaz, personeros del negocio de la enfermedad en tiempos de desregulación, protagonizando lo más fuerte de la alianza política con el nuevo gobierno. Porque hay un trecho histórico que la política pública de hoy debe transitar: a la restitución de los derechos sociales enajenados a buena parte de la población, se le debe completar con un abordaje decidido tendiente a recuperar el campo del Imaginario Social. Aquel que han diezmado los agentes del neoliberalismo con los instituyentes referidos a la ineficacia del Estado, la teoría del Gerenciamiento, la enfermología, etc. Y la situación social de la gente está mejor o peor? El “afuera” del sistema de Salud; aquel que determina el “adentro” del Sistema; aquel que incesantemente desde hace 50 años, modela grupos sociales de obscena asimetría, la misma que se repite en cada uno de los hospitales, en una anticipada suerte a la hora de enfermar o morir. Aquel que va a proveer los nombres y apellidos escondidos en las estadísticas de, por ejemplo, la mortalidad infantil evitable, HIV, Tuberculosis, Chagas. O las nuevas “pa-tologías” que medicalizan la marginalidad, como las adicciones. Los “pacientes” que “atenderemos” en el Sistema de Salud, antes no fueron “atendidos” por el reparto de la riqueza. “… La riqueza creció en el período observado a tasas elevadas. La tasa de mortalidad infantil aumentó en 2007, aún en provincias bien cubiertas con recursos sanitarios. La muerte de menores de un año creció por infecciosas como la Infección respiratoria aguda o septicemias. Hubo un aumento proporcional en el último año considerado, de los niños de 1 a 4 años por enfermedades respiratorias y tumores. De la muerte ma-terna llama la atención la juventud de las mujeres y la causa de muerte “obstétricas directas”. La tasa de mortalidad por infecciosas ajustada para la edad, se mantiene pero aumenta notablemente en Capital Federal. La morbilidad de sífilis congénita y leptospirosis va en aumento. La mortalidad infantil por inequidad social exhibe una razón de tasas de 3:1. En ese sentido, la muerte infantil correlaciona en forma directa con el analfabetismo, la pobreza y la ausencia de trabajo estable, en forma inversa con el agua potable, desagües cloacales, urbanización, riqueza personal y presencia de médicos y no presenta relación alguna con las instituciones de salud. La conclusión es que ni las variaciones de la riqueza nacional, se asocian necesariamente a mejoras uniformes de salud, ni los servicios garantizan mejores indicadores poblacionales. La correlación de variables indica, que la morbilidad y la mortalidad están fuertemente asociadas a la distribución del ingreso y que los servicios de atención no parecen cumplir con el objetivo de disminuir las desigualdades, dada la falta de vinculación entre el factor que agrupa las condiciones que reflejan desigualdad en la distribución del ingreso y el factor que refleja la oferta de servicios públicos con y sin internación como la oferta ambulatoria privada...” Revista de Salud Pública, 2009 R. Tafani, N. Gaspio, Pobreza, enfermedad y muerte en Argentina. Parece ser nomás que no hay INDEC que tape tanta pobreza, tanta falta de servicios esenciales. Y esta red de malla ancha, ofrece poros mucho más permeables que el grosor de un virus. Sin políticas y sin Sistema y con tanto pobre, la Salud es mucho más que una utopía. Sigamos. Puede que acaso la actividad de formación impacte favorablemente en ATE en tanto organización social? Existe una movilización sistemática de sus cuadros diri-gentes y militantes hacia estos ámbitos pedagógicos, en busca de complementar acti-tud de lucha con aptitud interpretativa y propositiva? La complejización de los proce-sos de Formación, han devenido en mejor Organización? Tiene previsto ATE cómo y dónde poner a “disposición” de la “Política” los producidos en los cursos (investiga-ciones, proyectos, etc.)? “Hay” también ATE para los nuevos actores (docentes, alumnos)?. O simplemente pasarán hasta cuando se terminen los cursos? Es ATE un demandante de las actividades de formación? un ofertante? un consumidor? Todo eso? Nada de eso? Sí es claro, que por las actividades de Formación en Salud, “pasan” cientos de “cur-santes” ni siquiera sindicalizados. En ellos, prontamente se comprueba la portación de la mística del bien común; el para qué humanista de la practica laboral/profesional. Con mayor o menor verbalización de voluntades de protagonismo, pero deseosos de un ámbito y una propuesta no replique disociación y teoricismo. Así, llegaron además de los trabajadores del sector “formal” de la salud, otros sectores con presencia en la comunidad, estudiantes, auxiliares de educación y miembros de organizaciones comunitarias (en particular comedores), logrando de ese modo, poner en correspondencia los contenidos propuestos por el Curso con los actores sociales en condiciones de operacionalizarlos. Toda esta lógica de razonamiento expresadas en forma de preguntas podrían/deberían deparar ámbitos de honesto debate en los ámbitos institucionales de referencia (ATE y Ministerio). Quizá esto podría aportar a hacer más evidente la pertinencia estratégica de promover como parte de la política pública de formación de RRHH en Salud, espacios de formación reflexiva para los trabajadores del Sector en los aspectos relacionados con la Política Socio Sanitaria. Se trata pues, de abordar decididamente desde la política pública y junto a Organizaciones del Trabajo, la recuperación de la mística del Estado rector, la política de Estado como cosa pública, y los trabajadores como sujetos de esa política. Carlos Matus señala que los que tienen la responsabilidad de conducir deben garantizar beneficios, en su defecto proveer buenos servicios y si ello tampoco es posible DEBEN AUSPICIAR UN PORVENIR... Y Enrique Carpintero, Psicoanalista e historiador, cuenta que en hebreo "enfermedad" significa ausencia de proyecto. Quizás pecando de una cierta inespecificidad, más allá de los vicios sustancialistas o iluministas el punto crítico de nuestra intervención, no está en lo técnico, está en los hombres; y en encontrar y luego sostener un relato que los identifique con un porvenir. Como dice Hugo Spinelli, “… lectores intérpretes, sujetos capaces de intervenir en el mundo y no adaptarse a él, navegantes conscientes, sujetos activos y no meros objetos de los procesos de cambio…”

Daniel Godoy - Coordinador Curso Permanente Formación en Gestión de Políticas Socio Sanitarias
Convenio ATE/Ministerio de Salud de Bs. As.

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